16/4/10

Erykah Badu - New Amerykah Part One/Part Two


We don't want no window seat. Do we?


Erykah Badu regresa dos años después del lanzamiento de su LP New Amerykah Part One (4th World War), que tuvo a muchos de cabeza por un buen tiempo incluido quien escribe, con la segunda parte titulada New Amerykah Part Two (Return of the Ankh). Ahora, la primera cosa que es absoultamente evidente al comparar estos dos discos, es que no se siente que estemos frente a una secuela o segunda parte (por más absurdo que suene el concepto aplicado a la música porque de todas formas todo disco de un artista que viene detrás de otro es visto como una secuela), se siente como si estuvieramos más bien frente al opuesto de Part One. Como si en realidad no fueran Part One y Part Two pero Part One y Part Minus One. En realidad se pueden encontrar bastantes detalles para oponer a éstos dos discos sin siquiera haberlos escuchado: el subtítulo 4th World War deja a entender que estamos frente a un disco más futurista, violento, pesimista; mientras que Return of the Ankh (Ankh es el jeroglífico egipcio que significa vida) parece observar más al pasado, a la vida, el amor, algo un poco más optimista. Sólo comparen las dos portadas.


Una parece la portada de un disco hip-hop contemporáneo mezclada con la de algún disco funk de los 70’s, cuando la otra parece la de un disco de rock psicodélico de los 60’s. Me hubiera gustado haber escrito sobre este lanzamiento sin tener que entrar en muchos detalles del Part One, pero la complementariedad de ambos es excesiva. Nada más vean lo que dice nuestra querida Badu: “I called it 'Part II: The Return of the Ankh' because this album is the sister of the left side of my brain – it is the right side.'Part I was the left side of my thoughts”.

Ahora entrando con mayor detalle, Part One era efectivamente un LP futurista, violento y pesimista, pero sobre todo sorprendente. Era la unión de esta talentosa cantante catalogada como R&B o neo-soul, con una serie de productores de hip-hop como Madlib, 9th Wonder, Sa-Ra para dar a luz a uno de los choques creativos más fuertes de los últimos años. Quien hubiera esperado ver a una artista que muchos llaman la reina del neo-soul enfrentarse a una producción con beats tan minimalistas, tan digitales, tan innovadores, tan (de nuevo) futuristas, y sin necesariamente cansarlos durante todo el disco. Por más que The Neptunes hayan concebido beats digitales de buena calidad en el Hell Hath No Fury de Clipse, siempre dan la impresión de querer llamar demasiado la atención, de quere incorporar los sonidos más variados que hubieran podido encontrar, de la forma más minimalista resultando en una serie de beats que han dado raíz al rap más electrónico de los últimos años. Ese rap que usa el autotune por todas partes.
Pero Badu está aparte. New Amerykah Part One está aparte. Nos dió canciones tan llenas de furia, cantadas de manera tan melodiosa, tan suave, como “The Healer”, “My People” que repite una línea durante más de dos minutos en donde la voz de Badu choca con ella misma y ambas brillantemente producidas por Madlib, como “Soldier” mi favorita personal con una base de percusión tan simple como excelente y una melodía de flauta sorprendente, y por supuesto “Twinkle” en la cual Sa-Ra ofrecen su mejor beat del disco al cual se une al final un discurso de la película Network que da escalofríos. Pero tampoco todo era hip-hop y minimalismo y suciedad en Part One, también había campo para las piezas más funky y soul, más tranquilas, sobre todo al final del disco con “Master Teacher”, “That Hump”, “Telephone”. Es como si el discurso de “Twinkle” hubiese liberado toda la ira necesaria y después de ello solo queda una especie de ira pasiva, de desencanto, ese desencanto que se siente tan fuerte en There’s a Riot Goin’ On de Sly Stone. Como si se tuviera toda la intención de liberar la energía y la furia almacenada pero solo hay lugar para la desilusión, la desesperanza. Eso es “Telephone”: no queda nada en la Tierra o en casa, solo nos queda volar al Cielo, “Just fly away to heaven brother/ make a place for me brother”.

Ahora, New Amerykah Part One por su título dejaba a entender que un Part Two se asomaría y lo hizo, con el subtítulo de Return of the Ankh. Después de la 4th World War y su furia, su desesperación pero también desilusión, el Part Two es el regreso a la vida, al amor, a la Erykah Badu que conocíamos antes. El regreso a los samples tomados del funk y el jazz, a pesar de contar con la misma serie de productores citados para el Part One con la adición del fallecido J Dilla que nunca deja de estar presente en el mundo de la música. El abandono de los beats digitales y del futurismo, para volver a los beats analógicos con mira al pasado.
Muchos esperábamos que la parte izquierda del cerebro de Badu fuera la fuerza creativa detrás de este Part Two, pero trabajos de la magnitud del Part One vienen muy pocas veces en la carrera de un gran artista y no es coincidencia la distancia de 5 años entre Part One y el anterior LP de Badu titulado Worldwide Underground. Sin embargo Erykah Badu está aparte. Erykah Badu logra hacer de un álbum que en apariencia es un vago regreso a sus primeros LPs, una colección de canciones de excelente calidad. Los beats son aquí también enormes, los productores aprovechan para sacar a luz canciones de funk enterradas para ofrecer beats que no tienen la ira de los de Part One, pero que se complemetan con la voz de Badu de manera exquisita. “Window Seat” es LA PIEZA del disco, sin necesariamente tener mucha originalidad, es simplemente una clásica base de batería con dos notas de piano y una estructura verso-coro producida por James Poyser (trabajo previo incluye Common y Mariah Carey, hasta Norah Jones y Eric Clapton, pero que canción que soltó aquí con Erykah Badu). También otras como “Turn Me Away (Get MuNNY)” o “Umm Hmm” jamás se imaginaria uno que son producidas por Kariem Riggs y Madlib porque son piezas que entran fácilmente en la categoría neo-soul. Es como si Erykah Badu se hubiese conseguido a algunos de los mejores productores de hip-hop para que le soltaran canciones de neo-soul, y que de verdad tienen con que rivalizar con las mejores piezas de D’Angelo.
Pero hay dos canciones que llaman particularmente la atención. La primera es “Gone Baby, Don’t Be Long” producida por Ta’Raach (ni siquiera tiene página en Wikipedia, ni Pitchfork, apenas tiene en allmusic que nos dice que se trata de un MC y beatsmith de la escena underground de Detroit), y la segunda es “Love” producida por J Dilla (sin palabras). Una es un sample de una canción escrita por Paul McCartney con Wings cuando la otra desentierra a un grupo de funk del cual Stones Throw relanzó cierto material. Son dos orígenes totalmente opuestos pero de alguna manera ambos samples son brillantes, aún más con la voz de Badu.
New Amerykah Part Two (Return of the Ankh) es un álbum de neo-soul, con todas las connotaciones negativas que esto puede llevar si uno no se llama D’Angelo, es el regreso de Badu a sus raíces de cantante que puede tener éxito en MTV, y no es la experiencia sónica que fue New Amerykah Part One, pero si es un álbum de muy buena calidad. Es la confirmación de que Erykah Badu puede sacar un gran disco sobre el amor, la vida, con canciones estructuradas de manera clásica y dejando al Part One en su lugar. Son dos obras opuestas, pero que se complementan muy bien.

- Pierre Lestruhaut

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