8/5/10

Las Robertas


And the award for Indiest Band Ever goes to...




El Siglo XXI parece ser por ahora el mejor momento para ser un amante de la música, y eso va dedicado a todos los que dicen que ya no hay nada bueno en la música, que nadie la valora, que todos simplemente bajamos mp3s en serie y que básicamente ya no hay creatividad en el mundo. Las descargas de música por internet (legales o ilegales) nos han dado la mejor revolución que hubieramos podido esperar, simplemente por dos razones más que obvias: tenemos el más fácil acceso a una gran parte de toda la música grabada en la historia, y el más fácil acceso a toda la música que se está grabando ahora. Podemos con solo unos cuantos clicks descubrir aquel grupo que nunca dio muchos pasos afuera de la escena de Boston hace 20 años, así como escuchar las grabaciones de algún grupo enterrado hoy en San José, Costa Rica.
Esto sin embargo también hace que el asunto de descubrir música sea un poco más complicado que lo era antes. Según mi contacto con la música en el Siglo XX y sobre todo los testimonios de personas mayores, antes había pocos medios de difusión para la música de manera que uno no estaba expuesto a la increíble variedad de géneros y propuestas y lugares a los que sí está expuesto hoy. Uno podía decirse amante y conocedor del jazz y al día siguiente no se iba a encontrar con una página en internet dedicada al jazz avant-garde de Noruega que básicamente le dice a uno que no sabe mucho de jazz. Ahora todo parece estar tan increíblemente saturado de información, tan invadido de bandas que parecen salir de la nada, de géneros inventados por cuanto blogger exista, que es casi imposible sentir que uno sabe algo o por lo menos conoce algo de música. Y por supuesto que es excelente descubrir que en Noruega o en cualquier otro país se puede estar haciendo música muy innovadora, pero para llegar a ello también hay que pasar por cuanto grupo haya sido etiquetado como “chillwave”. Incluso ya hay quien ha tildado a Las Robertas de chillwavers, pero me parece que el grupo es mucho mucho más interesante que eso.
Las Robertas son tres chicas y un travesti de San José, que he venido siguiendo muy de cerca en éstos meses y hacía tiempo quería escribir sobre ellas, pero estaba justamente esperando el lanzamiento de su disco Cry Out Loud, para confirmar que son prácticamente todo lo que un grupo indie puede ser en el Siglo XXI, excepto por el lugar de proveniencia. Primero su sonido se inspira en éstos grupos oscuros catalogados indie, lo-fi, underground, como The Velvet Underground por decir el más viejo que se me ocurre, y Vivian Girls el más reciente. Su imagen va más en la dirección de ser una mezcla entre una película de Godard y todos los clichés indie de los últimos años como los vestiditos de puntos, las camisas de rayas y el peinado a la Zooey Deschanel o Alexa Chung.
Y también tengo la impresión que se han dado a conocer de una manera bastante interesante. Ha sido como una especie de combinación entre una inserción en la escena underground (si se le puede llamar así) con capacidad para atraer gente de boca a oreja y la utilización de internet para subir grabaciones preliminares en el myspace, pequeños videos de conciertos a youtube, crear un blog y finalmente regalar el disco gratis. Es la forma más DIY en la cual una banda se puede dar a conocer, y la verdad es que la cantidad de blogs y foros en los cuales se está hablando de ellas (ya sé que este no es la excepción) simplemente lo confirma. Es como si Las Robertas estuvieran en camino a ser la nueva banda lista para disfrutar de sus cinco segundos de fama en la blogosfera, más aún con su origen exótico y misterioso, listas para liderar el movimiento de las indie girl bands de San José.
Sin embargo no puedo simplemente llegar y hablar mal de Las Robertas, por más frustrante que pueda ser la atención que se le da en los blogs con esos posts que dicen todos lo mismo o por como atraen a cualquier persona que escucha “indie rock” en Costa Rica. Porque Las Robertas es un grupo que ha inyectado demasiada frescura en esta escena de San José, porque nos han recordado como se pueden hacer las cosas de manera tan simple y tan brillante. Cry Out Loud dura 30 minutos y es una colección de diez canciones de estructura verso-coro, con tres-cuatro acordes de guitarra y una base rítmica de batería simple y repetitiva, con un sonido general bastante sucio de manera que no se entiende gran cosa de lo que cantan.
También, cada canción parece ser como una síntesis misteriosa e ideal de pequeños elementos tan básicos y simples, regados todos en la historia del indie rock. Aparece una línea de bajo que parece salida de Kim Deal o Kim Gordon, una guitarra con un sonido a lo Psychocandy, melodías que recuerdan a Black Tambourine, voces misteriosas y múltiples como Vivian Girls y hasta retoman la percusión de “Be My Baby”. Todo parece ser un choque de sonidos familiares que en conjunto forman algo nuevo y excitante, algo que suena tan viejo pero tan Siglo XXI. Las tres canciones finales del disco son particularmente memorables. “Damn 92” con su estilo “surf rock” combinado con una voz de adolescente problemática, “V for You” que juega el papel de la balada con la guitarra distorsionada como “Sometimes” en “Loveless” y “Back to the End” mi favorita personal, que a veces siento es la que define todo lo que es Las Robertas: despreocupación y una melodía gloriosa.
También hay que decir que la mayoría de las canciones eran conocidas para alguien que visitaba el myspace de la banda, veía los videos en youtube e iba a los conciertos y ese es talvez un aspecto un poco decepcionante de la música en el 2010 (sin mencionar los leaks) si uno lo ve desde esta perspectiva. Los álbumes ya no son esa gran revelación de lo que se fue hacer el artista en el estudio, sino es más como una grabación formal del material ya conocido. Ciertamente la producción de Autómata en “Cry Out Loud” captura muy bien la energía de la banda en sus presentaciones en vivo y seguramente da un sonido más acorde a lo que buscaban ellas, pero eso es básicamente todo lo que revela el disco. Es lo que todos esperábamos sin grandes sorpresas y a veces pienso que me hubiera gustado guardar la versión de “Back to the End” que tenían en el myspace. Se concentraba más en la melodía.
En fin, también quiero resaltar la importancia de Las Robertas en la escena local de San José. En un contexto global, una visión simplista de la banda ha llevado a categorizarlas junto con otras bandas que caen en la etiqueta lo-fi como Dum Dum Girls, Best Coast, las ya mencionadas Vivian Girls, pero me gusta mucho más verlas en un contexto local, y ahí es donde están verdaderamente solas. Ciertamente sí están en una especie de escena underground en donde comparten escenarios con bandas que bien se pueden catalogar como indie, pero ninguna otra parece estar haciendo algo tan poco pretencioso que resulte en algo tan simple y diferente, como lo que hacen éstas chicas. Las Robertas es un grupo que hay que aprovechar mientras sigan dando conciertos gratis en San José porque de verdad escogieron un lugar para nada adecuado para formar un grupo de solo chicas con un sonido indie y lo-fi. Habrá que ver adonde terminan en este extraño Siglo XXI, en el cual el más impensable proyecto musical puede llegar a lugares lejanos a través de la enorme cantidad de personas capaces de promover música digitalmente.
No hay momento más confuso para ser amante de la música que el año 2010. Pero a pesar de que todo se sienta tan confuso y extraño, llegaron Las Robertas y es tan simple y tan básico que es genial.

- Pierre Lestruhaut

1 comentario:

  1. http://lasrobertas.blogspot.com/2010/05/estimado-fantasma-escritor.html

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