5/6/10

Gigview: Las Robertas, Set Acústico


Kill Lo-fi Stars


Si algo dejaron claro la infinidad de artículos que le han sido dedicados a Las Robertas desde el lanzamiento de “Cry Out Loud”, es que todo mundo parece estar de acuerdo con respecto a la ubicación del grupo en un contexto musical global. Lo-fi, all-girl band, vivian, dum dum, best coast, ya saben... Es algo normal, todo grupo siempre se auto-define y/o se le encuentra una “propuesta musical”, unas influencias, bandas relacionadas, para que así la gente pueda decidir de manera más simple si la propuesta vale la pena o no, basándose en éstas ideas preconcebidas.
Para un grupo hoy en día, la etiqueta lo-fi es a la vez sentenciadora y salvadora. Lo primero porque de entrada condena a la banda al hecho de que tienen un sonido de baja calidad, sucio, ruidoso, como si no tuvieran recursos para hacer una grabación decente. Pero al mismo tiempo habrá quien ve un sonido cool, underground, retro. En fin no-mainstream, por ahora. Y es una idea que puede ser llevada al extremo, a una especie de ruido y distorsión máxima detrás de los cuales se pueden esconder melodías pop, como hacen Wavves o Times New Viking.
Por supuesto que tanto el disco debut como las presentaciones en vivo de Las Robertas están totalmente cargadas de fuzz. Pero detrás de eso siempre está presente una excelente canción pop, brillante y elegantemente construida, sin nunca dejar de lado la simplicidad de los 3 o 4 acordes necesarios para lograr ese objetivo. Es una banda sin intención de esconder esa cualidad detrás de capas y capas de cuanto sonido disonante se pueda encontrar. Que es justamente lo que hacen Wavves y Times New Viking, valorando un sonido abrasivo por encima de buenas canciones pop.
Pues bueno, el set acústico de Las Robertas en el Bar La Mochila el jueves en la noche, fue simplemente la confirmación de cómo una buena canción pop funciona en cualquier presentación o formato, ya sea en un formato ruidoso, sucio y potente en el Steinvorth, o en la intimidad de un show acústico, acompañado de la cariñosidad de un violín y una mandolina. O ya sea en una grabación en estudio con mezcla y masterización, o en una grabación amateur de algún ensayo. Y es que cualquiera que haya escuchado “Bee Thousand” sabe que una pieza de calidad lo es aunque se grabe con equipo casero primitivo.
Y también a veces me parece que el concierto del jueves fue algo más que una colección de buenas canciones presentadas en un sonido diferente. Fue una declaración que tiene que ver con algo que dijo la bajista a La Nación: “Lo-fi es hasta ahora el sonido que hemos agarrado, pero no es siempre lo que vamos a tocar. No sabemos qué vamos a tocar más adelante”. El concierto da una credibilidad a tal afirmación, y confirma de que Las Robertas tienen toda la capacidad para ser un grupo versátil, y llegar a sonidos diferentes. Es cierto que fue solo una noche, pero igual hubiera sido genial que estuviesen todos los bloggers del mundo y vieran como Las Robertas, aunque sea por media hora, pueden llegar a estar cerca de otro tipo de bandas. Como las mencionadas aquí , las cuales irónicamente surgen en parte como una respuesta antagónica a la música lo-fi de los 90’s.
Y siempre voy a recordar esa versión acústica de “Street Feelings”, de cómo estaba a kilómetros de un concierto de un grupo lo-fi, y de como la calidad de la melodía se revela tanto con todos éstos instrumentos “baroquepopescos” como con todo el fuzz que se quiera darle. Es una excelente canción.
Eso es lo que hacen Las Robertas, buenas canciones. Olvidémonos del lo-fi, aunque sea por un rato. Ya tengo que encontrarme otro grupo que hypear.

- Pierre Lestruhaut

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